5.10.09

Centenarios Mexicanos: Nada que celebrar

Estamos a un paso de que se cumplan doscientos años del inicio de la guerra de independencia y cien del inicio de la guerra de la revolución.  Sin embargo, aún cuando el gobierno de México, auspiciado por las empresas de medios, se empeñe en tratar de hacernos creer que el 2010 es un año para celebrar, la realidad es que la sociedad mexicana, nosotros los ciudadanos en realidad no tenemos razón para celebrar.

Las dos guerras a las que se hace referencia, fueron después de todo, luchas por el poder que dejaron a la sociedad que les dió vida y forma, desamparada y desencantada.  Pues, después del baño de sangre, simplemente se le cambió el nombre a las instituciones que ostentan el poder y controlan el destino de la patria.  Esa patria, que se supone se formó después de 1810 y que se defendió en 1910.  Y que actualmente en la práctica, es una quimera, un concepto mercadológico y propagandístico que nos da un pretexto para no trabajar dos días del año y que, en ocasiones, hasta nos logra unir como pueblo.
Pero, ¿en verdad somos una patria, un pueblo libre, soberano e independiente? Desde mi punto de vista, digo un rotundo no.  Una negativa encolerizada por la frustración de ser parte de una sociedad apática, abúlica, agachada.  Porque estamos muy lejos de ser libres, al ser esclavos de los tres poderes que nos controlan.  No me refiero a los supuestos poderes de la unión (ejecutivo, legislativo y judicial), me refiero a la iglesia, el dinero y la política.
Entonces, seguimos igual o peor que hace doscientos años.  Las riquezas de nuestra patria, se siguen explotando para beneficiar a unos cuantos y no a todos los mexicanos.  De lo que nos queda, el Estado nos quita una gran tajada para mantener a una “clase política” comparable a las cortes de cualquier monarquía insensible y déspota.  Luego, los dueños del dinero, esos mismos que se benefician al explotar los recursos de nuestra patria, nos envuelven en un juego perverso al hacernos esclavos del consumismo. Para redondearlo todo, tenemos a la iglesia.  Esa institución que se aprovecha de la necesidad de un pueblo por darle sentido a su existencia y lo hipnotiza con su falsa misericordia para mantenerlo quieto e ignorante.
Definitivamente, no hay razón para celebrar.  ¿Por qué en pleno siglo XXI, se mueren mexicanos de hambre o por falta de atención médica? ¿Por qué se discrimina y se atropella a los mexicanos más valiosos que tenemos, los indígenas? ¿Cómo celebrar que tengamos 500 diputados, que trabajan menos que cualquier mexicano honrado y cobran como ejecutivos, despilfarran nuestro dinero, y en lugar de representarnos y defender nuestros intereses, sólo responden a sus intereses y los de sus partidos? ¿Por qué celebrar que tengamos una de las empresas petroleras más grandes del mundo y que esté técnicamente en quiebra? ¿Por qué celebrar que haya políticos cínicos que a pesar de sus crímenes, estén libres y siguan exprimiendo a nuestra patria? ¿Para qué celebrar que la mayoría de los mexicanos al gritar vivas por los “héroes que nos dieron patria y libertad”, ignora que son esclavos y su patria, no es de ellos y por más que paguen, no se las van a terminar de vender?
Tengo la esperanza de que, como yo, hayamos muchos y que cada día seamos más los que estamos concientes y que en lugar de celebrar, actuemos para ahora sí, obtener lo que hace más de doscientos años queremos: patria y libertad.

2 comentarios:

  1. Yo digo lo mismo señor

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  2. Totalmente de acuerdo.
    Desgraciadamente vivimos entre muchos ignorantes y otros que se niegan abrir los ojos por agachones

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